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viernes, 31 de mayo de 2013

Tarta de “queso” (sin leche, sin gluten y sin huevo)

Hoy os traigo una receta de tarta de “queso”.  Las razones de porqué pongo la palabra queso entre comillas son dos y son las siguientes:
  • En sí, no se trata de la tarta convencional de queso hecha con Philadelphia y nata que solemos ver por ahí ya que, con el fin de hacerla apta para los intolerantes y alérgicos a la lactosa o a las proteínas de la leche, sustituí estos ingredientes por yogures de soja, pero eso lo veremos con calma después.
  • A pesar de no llevar queso, decidí ponerle este nombre por la similitud que guarda con la mítica tarta de queso fría que todos conocemos, con su base de galletas y mermelada de fresa o arándanos por encima.

Como suele ser siempre, esta tarta es fruto de un experimento con el que finalmente obtuve un resultado muy bueno y, no sólo por haber quedado una tarta “vistosa”, sino porque de sabor quedó realmente buena y puede aliviar el “mono” de tarta de queso a más de un recién (o no tan recién ya) intolerante o alérgico a la leche.


Además, de los ingredientes que utilicé, ninguno lleva gluten ni huevo, por lo que estaríamos ante una tarta también apta para celíacos e intolerantes/alérgicos al huevo.

Una vez explicado esto, vamos con los ingredientes y con su modo de elaboración.

Ingredientes
4 yogures de soja.
4 cucharadas de azúcar glass.
4 láminas de gelatina neutra.
Zumo de medio limón.
11 galletas (en este caso sin gluten, sin huevo y sin leche).
2 cucharadas de mantequilla vegetal.
Para decorar: fresas y mermelada de fresa, algún sirope apto o lo que queráis (y podáis tomar).

Productos que utilicé y sus marcas.
Todos sin leche, gluten y huevo.

Preparación
Trituramos las galletas hasta hacerlas casi polvillo (yo utilicé un molinillo, pero vale Thermomix, picadora… o métodos más convencionales como el de utilizar un mortero o meter las galletas en un paño y golpearlas contra una superficie).

Calentamos la mantequilla en un tazón en el microondas durante 10-15 segundos.

Echamos la galleta machacada en el tazón de mantequilla y mezclamos bien hasta que se forme una especie de masa que podemos manejar perfectamente con los dedos sin que se desmigue.

Cogemos el molde (en mi caso de 22 cm de diámetro) y vamos poniendo como base esta mezcla, presionando con los dedos, hasta cubrirla en su totalidad y la metemos en el frigorífico.

En un recipiente con agua fría, ponemos las cuatro láminas de gelatina y las dejamos en remojo para que se hidraten.

Ponemos una olla al fuego y echamos los yogures de soja el azúcar glass*, el zumo de limón y removemos sin parar con una cuchara de madera (lo que se pretende no es que hierva, si no calentar el yogur y hacer que tanto el azúcar glass como el zumo de limón le den, poco a poco, su sabor).

Retiramos del fuego. Escurrimos bien las láminas de gelatina y las incorporamos a la mezcla. Removemos hasta que se disuelvan por completo.

Cogemos el molde de la nevera y echamos la mezcla. Lo volvemos a meter en la nevera y esperamos que cuaje: más o menos en una hora, hora y media, la tarta estará lista para comer.

Antes de servir (ya una vez cuajada), cubriremos la tarta con mermelada de fresa (o la que más os guste) y con fresas naturales. Además, para hacer más vistoso el plato, podemos adornar el pedazo que cortemos con algún sirope apto.

*Si no tienes azúcar glass, puedes hacerla tú mismo. Sólo necesitas un molinillo de café (o sucedáneo), azúcar y maicena. En este caso, pondremos cuatro cucharadas de azúcar en el molinillo hasta hacerlas polvo y, a continuación, echaremos un cuarto de cucharadita de maicena. La harina de maíz actúa como antiaglomerante, deja el azúcar glass totalmente suelta y hará que nos dure más tiempo.

¿Qué os parece? Sencilla, ¿verdad?

Os dejo una foto de uno de los cachitos de este primer experimento:


Quizá me haya precipitado un poco en subir la receta (y en hacerla) porque, como veis, la base de galleta me quedó más bien finita (en la foto casi ni se ve) porque tenía menos de once galletas (sé que son once porque en otra ocasión hice una tarta y había quedado perfecta la base), pero me apetecía mucho compartirla con vosotros.

Como siempre, os animo a que la hagáis: se hace en poco tiempo, está muy rica, es muy suave y, además, es más sana que las de queso de toda la vida.

Si os queda alguna duda de la receta o si queréis preguntarme algo acerca de alguno de los ingredientes, no dudéis en escribirme aquí debajo o contactar conmigo por Twitter o Facebook.


jueves, 23 de mayo de 2013

Palmeritas de hojaldre (sin pizca de leche).

Hoy os traigo la receta de palmeritas de hojaldre que hice la semana pasada y que tuvo bastante éxito, tanto que no duraron encima del plato ni un día entero.

Para hacerlas, me he basado en la receta colgada en el blog de JaviRecetas, el cual os recomiendo porque está muy bien organizado y trae todo muy bien explicado (recetas paso a paso, imágenes, etc.)

La receta es muy sencilla, ya que la plancha de hojaldre es comprada. Algún día me animaré a hacer hojaldre casero y os contaré la hazaña en el caso de que me salga algo en condiciones.

El hojaldre que utilicé para esta receta es de la marca Hacendado y NO TIENE LECHE, por lo que estas palmeritas son toleradas por todas aquellas personas intolerantes o alérgicas a este producto. Pero OJO… en Mercadona podemos encontrar dos hojaldres de la marca Hacendado: uno que está colocado en la sección de refrigerados y otro que está en la sección de congelados. El apto para intolerantes/alérgicos a la leche es este último, el de la sección de congelados. El de la sección de refrigerados lleva leche (además, el de esta sección es de Casa Tarradellas para Hacendado, no de Hacendado en sí).

Esta receta no es apta para celiacos, dado que la masa contiene harina de TRIGO.

Una vez aclarado esto, procedo a daros la receta.

Ingredientes
Una plancha de hojaldre
(de Hacendado sección congelados si necesitas que sea sin leche)
Azúcar
Para pintar: mermelada de albaricoque/melocotón o un huevo batido.

Utensilios necesarios: rodillo, pincel de cocina.

Preparación
Sacamos una de las planchas de hojaldre del congelador y la dejamos descongelar unos 20 minutos encima del papel de horno que trae la propia cajita. En el caso de que el hojaldre no esté congelado, nos saltaremos este paso.


Una vez descongelado, desplegamos la plancha para que quede estirada. Cogemos un poco de azúcar con los dedos, espolvoreamos por encima y, con un rodillo, pasaremos por encima apretando un poquito para que el azúcar se adhiera bien a la plancha.


Tras esto, haremos una línea imaginaria que divida la plancha en dos mitades iguales (podemos marcar muy suavemente con un cuchillo), cogemos los dos laterales y los llevamos a esa línea media. Cogemos un poquito de azúcar, espolvoreamos por encima y pasamos rodillo para que el azúcar se pegue bien.


Realizamos este último paso una vez más: cogemos los laterales, los llevamos al centro, espolvoreamos con azúcar y pasamos rodillo.


A continuación, hacemos una última y única doblez, de tal manera que la plancha quede como en la foto (quedará como un “tronquito” ^-^). Espolvoreamos un poquito más de azúcar y, esta vez, apretamos suavemente con los dedos (no con el rodillo).


Cogemos un cuchillo bien afilado y cortamos el “tronquito” en rodajas de 1 cm aproximadamente. Les doblamos hacia fuera un poquito las puntas y las disponemos bien separadas en el papel de horno. Con un pincel de cocina, las pintamos con mermelada o huevo (en mi caso utilicé mermelada de melocotón).



Metemos en el horno unos 10 minutos a 200º (previamente precalentado) y, pasado este tiempo (y con cuidado de no quemarse), daremos la vuelta y dejamos que se doren unos 4 minutos más.

¡LISTO!

Para que veáis más o menos como quedan, os dejo unas fotos de cómo quedaron las mías.




¿Qué os parecen? La receta es muy sencilla, aunque al leerla pueda no parecerlo.

Además, estaban muy muy ricas, por lo que os animo a que las hagáis sin dudarlo.

Si os ha quedado alguna duda de la receta o de alguno de los pasos, no dudéis en escribir un comentario aquí debajo o en dejarme un comentario en Twitter o Facebook.

domingo, 5 de mayo de 2013

Bizcocho de limón y almendra crocanti (sin gluten y sin lácteos)

En esta entrada os traigo otra receta improvisada de bizcocho, pero esta vez los ingredientes estrella son el limón y la almendra crocanti.

Ya sabéis que siempre intento que mis “obras reposteras” sean aptas para celíacos, intolerantes a la lactosa o APLV, así que esta no iba a ser menos. Este bizcocho también es apto para todos ellos J

Se trata de una receta muy sencilla y el resultado es buenísimo. El toque de las almendras crocanti es todo un acierto; le dan un toque diferente a ese bizcocho de limón que conocemos de toda la vida.

Ingredientes
200 gr de Mix Dolci C de Schär
200 gr de azúcar
100 ml de aceite de girasol
3 huevos
½ sobre de levadura
(la de la marca Hacendado no tiene ni gluten ni trazas de leche)
La ralladura de medio limón y un poco de su jugo
Almendras crocanti (yo utilicé las de Mercadona)

Preparación
Precalentamos el horno a 180º.

En un bol, echamos los huevos junto con el azúcar y batimos bien hasta que quede una mezcla blanquecina.
Añadimos el aceite de girasol, la ralladura de limón y un poquito de su zumo y batimos.

A continuación, echamos la harina tamizada y la levadura y volvemos a batir bien hasta que quede una masa homogénea.

Cogemos 5 puñaditos de almendra crocanti, los incorporamos a la masa y removemos con una cuchara de madera.

Echamos la mezcla en un molde, previamente untado con un poquito de aceite de girasol y espolvoreado con harina (si es de silicona no hace falta), y metemos en el horno durante 35 minutos.

Una vez pasado este tiempo, comprobamos que el bizcocho está hecho pinchándolo con un palillo o con un cuchillo. Si este sale limpio, el bizcocho está hecho. En caso contrario, deja unos 5 minutos más.

Dejamos enfriar y desmoldamos.
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Et voilà! ¿No os parece muy sencillo de hacer? Para que os hagáis una idea del resultado (y como siempre os digo: “para muestra, un botón”), os dejo unas fotos del que hice esta tarde.




 ¡Espero que os animéis a hacerlo porque está buenísimo!

En el caso de que os quede alguna duda de su elaboración, no dudéis en contactar conmigo escribiéndome aquí abajo, en Facebook o  en Twitter.


lunes, 8 de abril de 2013

Pastas de limón sin gluten y sin lactosa.


Hoy os traigo una receta de pastas de limón inventada por mí y que fui haciendo sobre la marcha. Os cuento.

Ayer fui a Hipercor y me hice (¡por fin!) con la harina Mix Dolci C de Shär, un producto que tenía bastantes ganas de comprar para poder hacer mis “obras reposteras” sin pizca de gluten.

Para los que no conozcáis este producto, la Mix Dolci C de Shär es un preparado sustitutivo de la harina convencional creado específicamente para cocinar con éxito todo tipo de repostería: galletas, tartas, bizcochos, dulces navideños, masa quebrada para pastas, magdalenas, gofres, budines y cremas. Se trabaja fácilmente y, mezclada con el resto de productos de la receta que queráis hacer, da lugar a una masa esponjosa y delicada.


Sus ingredientes son: almidón de maíz, harina de maíz, espesante: harina de semillas de algarroba (contiene trazas de altramuz).

No contiene ni gluten, ni trigo, ni lactosa y tampoco cuenta con añadidos de leche, de soja o de huevo, por lo que se convierte en un producto apto para toda esa gente alérgica o intolerante a alguno de estos alimentos.

Como veis en la imagen, el paquete trae 1 kilogramo de producto y su precio ronda los 4’50€.

Pues bien, como amanecí con bastantes ganas de probarla, decidí inventarme unas galletas de limón suaves. La cosa quedó de la siguiente manera:

Ingredientes
175 gr de harina Mix Dolci C de Shär
1 cucharadita de levadura en polvo
2 huevos
75 gr de azúcar
Una cucharada bien llena de mantequilla de origen vegetal
(yo utilicé la de soja de la marca Provamel)
Zumo de medio limón
Para el decorado: mermelada de fresa.

Preparación 
Ponemos en un bol los huevos, el azúcar, el zumo de limón y la mantequilla a temperatura ambiente. Batimos todo bien hasta que quede todo bien mezclado.

A continuación, ponemos la harina mezclada con la levadura encima de una superficie plana (encimera, mesa…) bien limpia. Formamos una montañita con ella y hacemos un agujero en el medio, como si tratáramos de hacer una especie de volcán. En ese agujero, echamos la mezcla anterior y vamos mezclando poco a poco con las manos, hasta que quede una masa homogénea y compacta que no se nos queda pegada a los dedos (si se nos queda pegada, echaríamos un poquito más de harina hasta conseguirlo).

Una vez hecha la masa, hacemos una bola con ella, la colocamos en un bol o plato hondo y la taparemos con film transparente para así meterla en la nevera aproximadamente una hora.
Transcurrida esa hora, ponemos a precalentar el horno a 180º sin la bandeja. Sobre esta última, colocaremos un trozo de papel de horno que cubra toda la superficie.

A continuación, sacamos la masa de la nevera, cogemos pequeños trozos de ella y formamos bolitas, que después aplastaremos con las palmas de las manos y colocaremos sobre el papel de horno.

Una vez dispuestas en la bandeja, con un dedo hundiremos un poquito el centro de cada galleta. Sobre esa zona hundida, pondremos una pequeña cantidad de mermelada de fresa.

Para finalizar, metemos la bandeja en el horno y horneamos unos 30 minutos, hasta que veamos que los bordes se empiezan a dorar. Sacamos las galletas del horno y las ponemos a enfriar sobre una rejilla.


Una vez frías, ¡toca probarlas y dar a probar!
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A pesar de ser improvisadas, puedo deciros que salen unas pastitas muy buenas. Quizá para la próxima vez que las haga me atreva a echarle el zumo de un limón y no de medio para que tengan aún más sabor. 

Y como digo yo siempre: “para muestra, un botón”. Aquí os dejo una foto para que veáis cómo me quedaron.



¡Espero que os gusten!

Si os queda alguna duda de la receta, dejadme un comentario aquí abajo, o sino en Facebook o en Twitter.

viernes, 22 de marzo de 2013

Galletas de avena y miel (sin lácteos y sin huevo)


Como se acerca Semana Santa y probablemente vayáis a reuniros con amigos y/o familiares, he pensado en dejaros una receta de galletas de avena y miel que hice por primera vez en Navidad y que tuvo bastante éxito.

La receta es muy sencilla: no requiere amasado. Además, no lleva lácteos y tampoco huevo, por lo que aquellas personas que no toleren bien estos alimentos o sean alérgicos a ellos, podrán tomar estas galletas sin problemas.

Ingredientes
220 gr de harina de trigo.
2 cucharaditas de levadura química.
125 gr de azúcar.
150 ml de aceite de girasol.
150 gr de copos de avena.
100 ml de miel.
100 ml de leche de avena.
½ cucharadita rasa de canela en polvo.
1 cucharadita de esencia de vainilla o 2 de azúcar avainillado.
Para decorar: en mi caso, utilicé chocolate negro rallado y mermelada de fresa.


Preparación
Precalentamos el horno a 180º por arriba y por abajo y sin la bandeja. Sobre esta, colocaremos un trozo de papel de horno.

En un bol, echamos la harina tamizada, la levadura, los copos de avena y el azúcar y mezclamos con una cuchara de madera (yo troceé un poco los copos con un molinillo porque me gustan más así, pero se puede hacer con el copo entero).

A la mezcla anterior, añadimos el aceite de girasol, la leche de avena, la esencia o azúcar de vainilla, la miel y la canela. Batimos bien con una batidora.

El resultado será una masa homogénea y bastante pegajosa.

Con una cuchara sopera cogemos un poco de masa (más o menos hasta llenarla) y colocamos las porciones en el papel de horno que previamente pusimos en la bandeja. Las debemos colocar con cierta distancia unas de otras para que no se peguen, ya que cuando se hornean aumentan un poquito de tamaño (si no dejamos un espacio suficiente entre unas y otras, las porciones se acabarán por unir durante el horneado y al abrir el horno nos encontraríamos con ¡una galleta gigante!). Una vez tengamos todas las porciones colocadas sobre la bandeja, ponemos un poquito de mermelada de fresa en el centro de algunas de ellas, en otras rallamos encima un poquito de chocolate negro y otras las dejamos sin ingrediente extra (yo lo hice así para conseguir un “variado”, pero podéis hacer todas con mermelada, con chocolate o sin nada).

Horneamos durante unos 15 minutos.

Una vez hechas, las retiramos del papel con una espátula (con mucho cuidado, para que no se rompan) y dejamos enfriar en una rejilla.
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¡Listo! ¿No os parece muy sencilla de hacer? Además, son unas galletas que se hacen en muy poquito tiempo y su aspecto es más que apetitoso.

Y como yo siempre digo: “para muestra, un botón”. Aquí os dejo una foto de cómo han quedado las mías en una de las tandas que hice en el mes de diciembre:




AVISO: una lleva a la otra y os recomiendo (por experiencia propia) que os controléis, porque llevan muchos ingredientes y si te descuidas acabas un poco bastante empachado. 

Animaos a hacerlas porque salen riquísimas.

Espero vuestra experiencia con la receta y su resultado aquí debajo, por facebook o por twitter.

viernes, 15 de febrero de 2013

Bizcocho de yogur y naranja (sin lácteos y sin gluten)


Como me encanta desayunar variado, un día –hace ya algunos años- se me dio por coger un libro de recetas que había por casa con el fin de preparar mi primera "obra maestra" culinaria: un bizcocho de yogur.

Para mí no hay cosa mejor para empezar el día que levantarme por la mañana y saber que tengo algo rico para desayunar. La mayor parte de las cosas que consideramos ricas suelen ser “poco sanas” (donuts, bollería industrial…), así que año tras año iba deleitando a mi familia con diversos experimentos reposteros caseros y, sobre todo, saludables.

Hoy me apetecía innovar y pensé en hacer un bizcocho de naranja, pero no un bizcocho cualquiera, sino uno que fuese apto para gente que no puede tomar ni lácteos ni gluten. Cada día hay más personas con este problema, por lo que me dije: ¿por qué no compartirlo en el blog y hacerlo llegar a más gente? Así, podréis realizarlo cuando hagáis una comida en casa o acudáis a algún evento al que van a asistir personas que no pueden tomar este tipo de productos.

El experimento salió muy bien y puedo deciros que de sabor está delicioso (era mi mayor temor). Aquí os dejo algunas fotos para que veáis como quedó:






Ingredientes

200 gr de azúcar
100 ml de aceite de girasol
3 huevos
130 gr de harina de arroz (yo utilicé la Hacendado, pero también la hay de la marca Nomen)
70 gr de maicena
Un sobre de levadura (sin gluten ni trazas de leche, por ejemplo, la de marca Hacendado)
Un yogur natural de soja
Una naranja
Azúcar glass (opcional)


Preparación

Precalentamos el horno a 180º.

Cogemos un bol y echamos los huevos y el azúcar. Batimos bien hasta que quede una mezcla medio blanquecina.

A continuación, echamos el aceite y el yogur y el zumo de una naranja.. Batimos hasta que quede una mezcla homogénea.

En otro bol, tamizamos la harina de arroz, la maicena y el sobre de levadura y, con una cuchara de madera, mezclamos bien. Le incorporamos la mezcla principal y batimos hasta que no nos quede ningún grumo (queda una masa más líquida que la de los bizcochos tradicionales de yogur y bastante suave).

Engrasamos el molde con un poco de aceite de girasol y harina, echamos la mezcla y lo metemos en el horno unos 40-45 minutos (si es un horno antiguo, quizá se necesite más tiempo: ). Para comprobar que está hecho, podemos pincharlo con un cuchillo o palillo: si éste sale limpio, el bizcocho está listo; si por el contrario, sale manchado, habrá que dejarlo más tiempo.

Una vez comprobado que está hecho, lo sacamos del horno, esperamos a que se enfríe y desmoldamos.
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Nota 1: si queréis que el bizcocho tenga un toque más subido a naranja, rallad su piel y añadidla a la mezcla.
Nota 2: lo he hecho en otra ocasión y he añadido a la masa el combinado de frutos secos y albaricoque que venden en Mercadona. Click aquí para ver el producto. ¡B-u-e-n-í-s-i-m-o!
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¡LISTO! Como veis, es una receta muy sencilla de hacer. Queda a vuestra elección lo de espolvorear por encima un poquito de azúcar glass.


Espero que os guste y, sobretodo, que lo disfrutéis.